21 dic. 2011

Esa cálida hondura



Arte en el cuerpo, el ademán bravío;
arte en los brazos, pues el cielo adora;
arte en los pies de antigua bailaora,
arte, duende, misterio, escalofrío...


    (Fragmento de "Esa cálida hondura", de Daniel Pineda Novo)

25 nov. 2011

La imagen del espejo



Creció sin apartarse nunca de su infancia
Admirando la imagen del espejo
Más allá del sudor, más allá del letargo
Más allá del silencio de los cuerpos
Jamás halló el amor
Murió de vida natural cada mañana
Descanse en paz.

(Luis Eduardo Rivera)

25 oct. 2011

desdicha

Un día comprendió cómo sus brazos eran
Solamente de nubes;
Imposible con nubes estrechar hasta el fondo
Un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
Estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
Y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
Con sus labios no sabe sino decir palabras;
Palabras hacia el techo,
Palabras hacia el suelo,
Y sus brazos son nubes que transforman la vida
En aire navegable.

Luis Cernuda (Un río, un amor, 1929)

14 sept. 2011

Ruptura


Nos hemos bruscamente desprendido
y nos hemos quedado
con las manos vacías, como si una guirnalda
se nos hubiese ido de las manos;
con los ojos al suelo
como viendo un cristal hecho pedazos:
el cristal de la copa en que bebimos
un vino tierno y pálido...

Como si nos hubiéramos perdido,
nuestros brazos
se buscan en la sombra...¡Sin embargo,
ya no nos encontramos!

En la alcoba profunda
podríamos andar meses y años
en pos uno del otro,
sin hallarnos...

               Jaime Torres Bodet

13 jul. 2011

El color de las horas


Un violeta se asoma más allá de los sueños
La claridad de agua resbala entre mis dedos
Y en la mañana
Se destiñen las sombras del deseo.

Un trocito de sol en un instante incierto
El dorado y naranja atardecer del tiempo
Y por mis venas
La cálida incertidumbre de tu cuerpo.

Una noche de plata en un breve momento
Mil estrellas fugaces recorriendo mi cuerpo
Y en tus pupilas
Un abismo de océano y de viento.

Helena Castrillo

31 may. 2011

Si el amor es un mar


Me atraviesa el corazón de lado a lado
Este rayo traidor con tanta furia
Que se funden los plomos y resbalan
de polvo entre mis dedos.
Me barre mi cerebro en un segundo
Un furioso tornado que derriba
a su paso lo que encuentra
Dejándome un paisaje de desierto.
Y un agujero negro me recorre
El cuerpo entero sin dejar resquicios
Y por los bordes de la herida sangra.
Y lo he sentido tanto y tan intenso
Que el dolor no me duele ni me quema
Yo relleno con ello mis costuras.
Y entonces los latidos se presentan
Y llaman a la puerta de mi casa
Yo no esperaba a nadie pero abro
y es el mar quien me inunda la cabeza.
Dejaré que las olas se aproximen
Hasta donde naufrague en el delirio.
Porque he sentido tanto y tan intenso
Que quiero recordarlo hasta saciarme
De nuevo en el olvido.

Helena Castrillo

27 ene. 2011

El otro lado


.....
Roza mi frente con sus manos frías
el río del pasado y sus memorias
huyen bajo mis párpados de piedra.
No se detiene nunca su carrera
y yo, desde mi mismo, lo despido.
¿Huye de mi el pasado?
¿Huyo con él y aquel que lo despide
es una sombra que me finge, hueca?
Quizá no es él quien huye: yo me alejo
y él no me sigue, ajeno, consumado.
Aquél que fui se queda en la ribera.
No me recuerda nunca ni me busca,
no me contempla ni despide,
contempla, busca a otro fugitivo.
Pero tampoco el otro lo recuerda.
....

Octavio Paz
(Fragmento del poema "Cuarto de hotel")