25 oct. 2011

desdicha

Un día comprendió cómo sus brazos eran
Solamente de nubes;
Imposible con nubes estrechar hasta el fondo
Un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
Estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
Y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
Con sus labios no sabe sino decir palabras;
Palabras hacia el techo,
Palabras hacia el suelo,
Y sus brazos son nubes que transforman la vida
En aire navegable.

Luis Cernuda (Un río, un amor, 1929)

8 comentarios:

Sergio dijo...

Me ha sorprendido la fecha del poema. Algunos sentimientos son intemporales, eternos.

helena dijo...

Hola Sergio, no en vano este destacado poeta de la generación del 27 fue encansillado como uno de las máximos representantes de la poesía pura.
Es uno de mis favoritos. Un saludo

Anónimo dijo...

Tengo 19 años y publico fragmentos de los poemas de este autor y de tantos otros, realmente llegan a transmitir muchas emociones, pero fundamentalmente regalan parte del interés y la pasión con que fueron escritos. No quisiera creer que este arte pertenece sólo al pasado, es bueno pensar que esta clase de obras incentivan a muchos otros a realizar nuevas y grandes expresiones del arte, que es eterno.

helena dijo...

Anónimo, la poesía sobrevive al tiempo, no sólo pertenece al pasado. Debería leerse desde el colegio, pues cuando caes en sus redes ya no hay modo de salir.
Es un regalo.

Navegante Del Alma dijo...

Muy bello poema, como todos los que publicas, no conocía mucho a este autor.
Pero me detengo en las pinturas, me gusta mucho la plástica y veo que tenés un estilo muy particular. Hay intensidad en lo que a primera vista surge como pintoresco.
Saludos.

helena dijo...

Navegante del Alma, es más fácil transmitir con palabras lo que se quiere decir, pero decirlo en la pintura... hay que poner el alma en los pinceles y aún así, esperar que el resultado pueda, al menos en una mínima parte, satisfacer a los ojos que miran.
Un abrazo

elena clásica dijo...

¡Qué delicadeza! La belleza en la mirada de esta mujer que sueña con tocar el mundo con sus brazos pues su pensamiento es muy elevado.
Qué maravilla de rojos que compiten con el azul de sus ojos. El mundo debe tener muchas cosas hermosas si lo miran unos ojos como estos y una flor se combina con unos labios tan soñadores.

Qué maravilla. Un gran abrazo, querida Helena.

Tienda del artista dijo...

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